Miserias Literarias

Desgranando el agusanado mundillo editorial

06 septiembre 2006

Adenda (II)

Me gustaría comentar que hoy me he visto obligado a rechazar la inclusión de varios comentarios vertidos por algunos visitantes de este blog. Su rechazo se ha producido no porque sus manifestaciones fuesen críticas hacia mí sino porque su contenido era insultante empleando términos y palabras que, por decoro, prefiero no reproducir.

Mis palabras tienen el valor que tienen. Ni pontifico ni lo pretendo. Ya indiqué en una ocasión que le corresponde al lector de este blog el determinar la validez de las mismas y su criterio es ley. Si el visitante desea extraer conclusiones válidas o interesantes de ellas, estupendo; si le parecen basura, también estupendo. Lo que quiero dejar claro es que, desde este rincón, jamás se vetará un comentario que contenga una exposición racional y educada, un comentario que guarde unas mínimas formulas de cortesía y urbanidad, exprese lo que exprese su contenido —aún en detrimento mío—. Lo que no voy a consentir es convertir este lugar en una cuadra tabernaria donde el más admirado sea aquel que emita el exabrupto más fuerte. Ese es el único y verdadero motivo por el cual los mensajes vertidos en este blog están moderados. Los gestores del mismo tienen órdenes explícitas de publicar cualquier comentario lanzado que contemple unas mínimas normas de educación. Insisto, sea cual sea la opinión que se pretenda expresar.

17 Comentarios

Anonymous Anónimo dijo...

Durante los carnavales, en mi infancia, aprovechábamos para sacar la lengua a los vecinos. Cubiertos por la máscara de un indio o un diablo, hacíamos pasar nuestra lengua por el agujero que representaba la boca del disfraz y apuntábamos con ella a todo aquel que se cruzase a tiro.
Ahora, con esto de Internet, igual. Así que tranquilos. Es cosa de niños.

7/9/06 17:16  
Anonymous la mano que mece la mano dijo...

Le felicito por su blog. En principio, me parece magnífico y muy necesario. Pero quisiera hacerle una reconvención para que usted la juzgue como crea oportuno. En una de las entradas (3 de septiembre) dice usted “Verbigracia: E.R., joven escritora de cierto crédito y renombre —pero más tonta que el asa de un cubo, para que nos vamos a engañar… Bueno, esto formaría parte de otra historia”. Y en la entrada del día 6 de septiembre dice “Lo que no voy a consentir es convertir este lugar en una cuadra tabernaria donde el más admirado sea aquel que emita el exabrupto más fuerte”. Pues bien, no me parece adecuado, al tono y al rigor que usted parece intentar en este blog, el hecho de que descalifique a la persona (no a su escritura) de esa “joven escritora” con argumentos tan vacíos como “más tonta que el asa de un cubo”, ni que utilice la tramposa fórmula de dar sus iniciales, pues, a poco que uno piense que es la finalista del Premio Primavera de Novela el año en que L.S. quedó ganador, resultan fácilmente identificables tanto el uno como la otra. Escribir el nombre con todas las letras habría sido más honesto, no en cuanto a la descalificación (que seguiría existiendo), pero sí en cuanto a su actitud, la de usted, desprovista en ese caso del simulacro de hombre prudente (que no dudo de que usted lo sea habitualmente; y por eso me ha sorprendido ese desliz).

Es cierto que lo que dice usted de esa mujer tampoco es para rasgarse las vestiduras o que haya que incluirlo en la categoría de exabruptos de cuadra tabernaria, pero, ya digo, no me ha parecido apropiado al tono que usted suele utilizar.

Le felicito de nuevo por su blog.

PD. No soy E.R., ni familiar ni amigo suyo.

8/9/06 11:37  
Blogger Prometeo dijo...

Estimada mano que mece:

En mi adenda (II), en la que indicaba las circunstancias por las que algunos de los comentarios habían sido censurados, hacía referencia a que las razones de ese veto se debía a que dichos mensajes contenían exabruptos malsonantes —de los de verdad— indignos de haberse hecho publicos. Me gustaría aclarar que eso no es exacto del todo. No me considero una ursulina de castos oídos ni dichos términos me escandalizan. Yo, en otros contextos, los suelo emplear muy a menudo. La autentica razón de ese veto fue que esos comentarios, amén de palabras muy poco decorosas, contenían ataques ad hominen, totalmente gratuitos y arbitrarios, sin razones y fundamentos que los avalasen y es realmente ESO lo que no estoy dispuesto a consentir en este blog.

Por ese motivo no puedo más que darle la razón. La puntualización introducida por mí en la entrada del día tres de septiembre que usted cita está de más. Sea cierto o no que E.R. sea más tonta que el asa de un cubo —que lo es—, dicha mención, por coherencia con los principios que pretenden regir este blog, no debería haber aparecido en el texto. Por mi parte, le doy mi palabra de que procuraré que ese hecho no vuelva a repetirse. O que, de hacerlo, trataré al menos de aportar los argumentos necesarios para soportar dicha afirmación.

Respecto a la cuestión de las iniciales, me temo que se equivoca en su apreciación. No pretendo simular ni defender nada acerca de mis supuestas virtudes relacionadas con la prudencia o la discreción. Le agradezco el cumplido pero me temo que el motivo de su uso es mucho más pragmático y mezquino: el de curarme en salud, que uno es muy cuco y ya sabe con quién se juega los cuartos. Si el día de mañana, voluntaria o accidentalmente, termina por descubrirse mi identidad —cuestión que no pretendo pero que tampoco descarto—, si yo he citado literalmente el nombre de alguien en este blog y teniendo en cuenta la sensibilidad de los temas que toco y que pretendo tocar, quizá corra el riesgo de que se le ocurra solicitar mi procesamiento bajo la acusación de injurias y calumnias. Tenga yo la razón o no. Y esos riesgos, mientras esté en mi mano, no estoy dispuesto a correrlos. Al indicar las iniciales y aplicarlas a un contexto concreto, no sólo estoy dando a entender a todo el mundo quién o quienes son los susodichos —como usted tan sagazmente parece demostrar en su mensaje— sino que me evito —o al menos limito— la posibilidad de que surjan ciertos problemas de carácter legal. Si realmente tuviese intención de ocultar esas identidades no citaría ni las iniciales, tan sólo los hechos desnudos.

Un saludo,
Prometeo

8/9/06 14:02  
Anonymous La niña que riega la albahaca dijo...

Plas,Plas,Plas...aplausos.
Prometeo, cada vez estoy más contenta de haberte encontrado.

8/9/06 15:40  
Anonymous una lectora dijo...

Dudaba si seguir leyendo este blog debido precisamente a los temas señalados por "la mano que mece la mano".Cuando leí la entrada señalada no pude reprimir una sensación de desagrado, tanto por el uso de iniciales, como por el insultante comentario sobre Eugenia Rico(persona a la que no conozco absolutamente de nada, aunque sí me gusta como escribe). Como el tono general del resto de entradas es mucho más educado, pensé que se trataba de un deslíz. Pero veo hoy que quizá el deslíz está en el resto de entradas. No sólo no retira usted el exabrupto, sino que lo repite.La justificación que da para no poner nombres en vez de iniciales ,no es tal, sino, precisamente, confirmar que se esconde usted cobardemente tras el anonimato que da internet para crear opinión negativa sobre personas a las que no les da la posibilidad de defenderse. Insultos gratuitos que no aportan nada más que insano cotilleo añadidos a una actuación ventajista y cobarde, son razones más que suficientes para que no vuelva a pisar este blog.
Buenos días

9/9/06 08:21  
Anonymous Anónimo dijo...

Es lo sano que tiene este medio: como hay mucho donde escoger, si algo no te agrada te vas a otro sitio; en cambio, cuando “sintonizas” con los comentarios que lees, pues te quedas y participas. Yo suelo hacerlo, y por eso visito a diario este blog.
Lo que no entra dentro de mis costumbres es despotricar contra los que me desagradan con un mensaje a modo de despedida airada, pero no me parece mal que se haga; cada uno es libre de dar el portazo con la fuerza que su desahogo requiera.
En fin, que si el autor de esta web prefiere el café cargado al descafeinado, por mí gusto lo comparto.
También me ha ocurrido, en este mundo de Internet, leer opiniones con las que no estoy de acuerdo; entonces, si el contertuliano lo merece, procuro rebatirle con argumentos en favor de lo que yo creo (y no indignarme contra del opinante).

9/9/06 11:51  
Blogger Prometeo dijo...

Estimada Lectora:

En las opiniones lanzadas desde esta humilde tribuna nunca ha estado en mi ánimo ni el pontificar ni el que nadie crea a pies juntillas lo que en ellas expreso. Lo he dicho ya en diversa ocasiones. En ese aspecto, el criterio del lector es soberano y en él está la decisión última de creer, rebatir o despreciar lo que expongo. Tal y como usted, acorde a ese derecho, acaba de hacer. Usted considera insultante el tono empleado por mí respecto a determinadas cuestiones así como considera cobardes determinadas maneras empleadas —la cuestión de las iniciales— y yo respeto su opinión aunque no la comparta. En cualquier caso no deja de resultarme curioso que en los mensajes discrepantes que he recibido hasta ahora se me juzgue en todo momento por las formas pero no por el fondo. Hasta ahora no he recibido ninguno que me diga «lo que cuenta usted es mentira» lo cual no deja de ser, en mi opinión, mucho más grave. Aún así, déjeme explicarle una cuestión. Este blog pretende ser un escaparate a un determinado contexto, en este caso el literario. Y es lo que tienen los escaparates, que al que le agrada lo que ve, sigue mirando y al que le desagrada o no le interesa, se marcha a la tienda de al lado. Es usted muy dueña de tomar la decisión que indica y, por mi parte, lo único que puedo expresar es que será bienvenida si alguna vez desea regresar pero, por suerte o por desgracia, el escaparatista de esta tienda soy yo y, como tal, dicto las normas. E incluso, cuando lo estimo oportuno, explico los porqués de dichas normas —cuestión aparte es que usted entienda y comparta esos porqués o no—.

Ya he reconocido mi error al expresar una determinada opinión acerca de una persona de cierto reconocimiento en el mundillo literario a la que yo aludí bajo la genérica denominación de E.R. Y el mea culpa entonado no proviene de pensar que la opinión fuese errónea —de ahí que, como usted indica, me continúe reiterando en mi respuesta a “La mano que mece…”— sino porque, faltando a mis propios principios, la afirmación en sí fue completamente gratuita. Vamos a intentar que deje de serlo.

Desde un punto de vista estrictamente objetivo, E.R. adolece de una grave megalomanía que la conduce de forma compulsiva a tratar de promocionarse en un ejercicio de autobombo continuo lo cual suele resultar bastante cargante de cara a los que sufren la desgracia de compartir cualquier acto de carácter público con ella. Según sus propias palabras, ella es la más, ella es la mejor, ella es… es… es insufrible. Y no es una opinión, son hechos constatables. Basta tirar un poco de hemeroteca y, en ocasiones, leer entre líneas para establecer que dicha circunstancia es general, pública y notoria en el milieu literario ( «El último Sufflé», Incitatus – elconfidencial.com, 29/10/2005 ). Por otra parte, su simpleza de carácter es mítica en ese mismo ámbito. El anecdótico y extendidísimo rumor —y no me duelen prendas en afirmar que es un rumor que, conociéndola, le encaja como anillo al dedo— de su viaje a Ascot para realizar un reportaje sobre las carreras de caballos es legendario y antológico. De antología del chiste.

Es decir, que en muchas ocasiones, incluso cuando, según algunos de ustedes, procedo a ofender a alguien, mi intención no es expresar mezquinas opiniones como tampoco lo es aludir a filias y fobias personales, sino que trato de constatar unos hechos que, aunque desconocidos por el público en general, no implica que sean menos ciertos. Otra cuestión es que al lector le agraden los hechos que expreso o no y eso no voy a rebatirlo pero sí rebatiré a cualquiera que pretenda sugerir que lo aquí expresado por mí se trata de un ajuste de cuentas personal. Más que nada porque cuando de eso se trate, yo mismo me encargaré de anunciarlo sin ningún tipo de rubor ni compromiso por muy cobarde que digan que les parece la actitud demostrada por mí hasta ahora.

Buenas tardes.

9/9/06 13:52  
Anonymous Anónimo dijo...

Este blog es un sin sentido continuo, fuegos fatuos sin la menor revelación ni interés. La gente se entusiasma por cuestiones que son de cajón y todo lo dicho aquí lo es. Mañana saldrá alguien diciendo que dos más dos son cuatro y la gente dirá "¡Oh!, que interesante".

Aquí no hay nada que merezca la pena.

9/9/06 20:34  
Anonymous Rui dijo...

No son de cajón para los nóveles.
El entusiasmo es libre, igual que las palabras lo fueron.

9/9/06 20:45  
Anonymous Una lectora dijo...

Un último comentario , por si en mi anterior mensaje no queda claro . Mi desgrado es producido por la forma en que está redactada la entrada ,y mi crítica está dirigida hacia esa forma que, insisto, me sigue pareciendo cobarde, pero nunca hacia la persona ( y más teniendo en cuenta que no conozco al señor Prometeo).
saludos y buenos días

10/9/06 09:06  
Blogger Prometeo dijo...

Estimada lectora:

Cito textualmente: "...se esconde usted cobardemente tras el anonimato que da internet para crear opinión negativa sobre personas a las que no les da la posibilidad de defenderse..."

Por un lado, todos los aludidos -si se sintiesen reconocidos en las correspondientes citas- tendrán todo el derecho y la oportunidad de defenderse. ¿Dónde? Aquí, en el mismo lugar en el que supuestamente se les ofendió. Tiene usted mi palabra. No he vetado ni vetaré ningún comentario que cumpla unas mínimas normas formales y si demuestra usted lo contrario, no solo me comeré mis palabras sino que procederé a cerrar este antro de maledicencia y vilipendio.

Por otro, alude usted a la vileza y a la cobardía de aprovecharse del anonimato que da Internet para cargar las tintas contra otros... Permítame una pregunta: ¿"Una lectora" es su nombre real? ¿El que aparece en su DNI?

Buenas tardes.

10/9/06 21:02  
Anonymous una lectora dijo...

Estimado Prometeo

1-Reproduzco sus propias palabras :

“…teniendo en cuenta la sensibilidad de los temas que toco y que pretendo tocar, quizá corra el riesgo de que se le ocurra solicitar mi procesamiento(…) Al indicar las iniciales y aplicarlas a un contexto concreto, no sólo estoy dando a entender a todo el mundo quién o quiénes son los susodichos —como usted tan sagazmente parece demostrar en su mensaje— sino que me evito —o al menos limito— la posibilidad de que surjan ciertos problemas de carácter legal ”

Y yo aquí entiendo:

a) Que quiere que se sepa de quién habla
b) Que sabe que algunas de sus afirmaciones pueden ofender a esas personas, hasta el punto de provocarle problemas legales
c) Que no está dispuesto a afrontar ese tipo de problemas y, por tanto, se oculta tras un nick.

Esto, señor Prometeo , es para mí una actitud ventajista, ya que usted y las personas aludidas no están en igualdad de condiciones ( ellos evidentemente pueden defenderse aquí, como usted apunta, pero siempre serían personas reales, a las que todo el mundo conoce, frente a un nick virtual, tras el cual nadie sabe quién se esconde ); y cobarde, porque no está dispuesto asumir, en persona, las posibles consecuencias derivadas de sus palabras.


Esto es lo que yo interpreto, pero , si he entendido mal, o hay otro tipo de explicación que a mí se me escapa , seré la primera en comerme mis palabras y pedirle disculpas en este mismo foro, faltaría más.

2.-No, una lectora no es el nombre que aparece en mi DNI . María es el nombre que aparece en ese documento, y tampoco tendría ningún problema en decirle mis dos apellidos…siempre que usted corresponda con la misma información, claro. Si está de acuerdo, no tiene más que pedírmelo y le envío mi mail a través del formulario de inscripción. Si no, nos seguiremos hablando de nick, a nick ; en igualdad de condiciones…
Un saludo
María


P.D. Lamento alargar tanto este tema, que , supongo, poco interesa a la mayoría de los lectores de este blog, pero , a pesar de lo que supone el señor anónimo, no me gusta despedirme con un portazo ;).

11/9/06 15:49  
Blogger Prometeo dijo...

Estimada lectora o estimada María (si me permite la familiaridad):

Seré breve puesto que el tema ya nos está quedando un poco largo.

1.- Respecto a los puntos a), b) y c) de su interpretación. Sí a todos ellos. Acierta usted de pleno. Un acierto más y se lleva la complementaria. Primero, porque es obvio que quiero que se sepa de quién hablo y de no pretenderlo, enunciaría tan solo los hechos desnudos. Segundo, sé perfectamente que mis afirmaciones pueden ofender, no me cabe la menor duda, lo cual no quiere decir que estás sean menos ciertas. A mí, personalmente y por poner un ejemplo, si alguien me dice que mi madre es una mujer de vida disipada me ofendería profundamente y enviaría a mis padrinos si la menor dilación incluso en el hipotético caso de que fuese verdad. Y las ofensas —con razón o sin ella— provocan aluviones de querellas en este bendito país donde acudir a los tribunales es el segundo deporte nacional —el primero es la envidia y la puñalada trapera— y tercero, es obvio que no me apetece afrontar ese tipo de problemas. Tengo cuestiones mucho más importantes en las que emplear mi tiempo y mi esfuerzo. Escribir en este blog, por ejemplo.

2.- Ni deseo ni pretendo conocer ni su nombre ni sus apellidos. Tan sólo quería hacerle notar el contrasentido que supone acusar de vileza moral a alguien por ocultarse tras una falsa identidad y emitir esa misma acusación empleando para ello un pseudónimo.

Buenas tardes.

11/9/06 16:37  
Anonymous Una lectora dijo...

Estimado Prometeo(por cierto, yo al original lo imagino diferente, pero no puedo negar que tiene usted un bonito nick):


Sólo una puntualización : jamás le he acusado a usted de vileza moral, sólo de actuar- en la entrada en cuestión- con ventajismo y cobardía.Pienso que éste , su último mensaje,no niega sino que confirma mi interpretación. Creo que mi anterior mensaje explica con claridad por qué creo una cosa y otra, y por qué no hay contrasentido en mi forma de presentarme en el blog, así que de nuevo a esa respuesta me remito.
Parece que hablamos idiomas diferentes y , por eso, esto empieza a quedar como la pescadilla que se muerde la cola; así que sólo queda que cada cuál juzgue lo dicho por uno y otra, y saque sus propias conclusiones.


Yo, si me permite, me despido ya (cerrando la puerta despacito) .Aunque entiendo que haya gente que se sienta a gusto aquí,está claro que éste no es mi sitio.
Un saludo
María

11/9/06 17:35  
Anonymous Anónimo dijo...

"una lectora dijo", y yo te digo: si no construyes, no destruyas por un quítame allá esas pajas.
Mira por encima de la iniciales y los anónimos para ver el campo abierto de la información gratuita.

15/9/06 14:03  
Anonymous Dana dijo...

El usuario anónimo dijo...
"Este blog es un sin sentido continuo, fuegos fatuos sin la menor revelación ni interés. La gente se entusiasma por cuestiones que son de cajón y todo lo dicho aquí lo es. Mañana saldrá alguien diciendo que dos más dos son cuatro y la gente dirá "¡Oh!, que interesante".

Aquí no hay nada que merezca la pena.”


La impresión que se saca de ese comentario es que los que leemos con interés y agrado este blog debemos de ser unos pobres ignorantes que se dejan encandilar con insustancialidades. Sin embargo, que ciertos temas sean de cajón para una persona no significa que otras no puedan admitir esa ignorancia sin que se las tilde de iletradas. De legas, quizá.

Aunque no sería de extrañar si se tiene en cuenta el corto alcance que nos presupone en conocimientos matemáticos.

Me parecería chusco de no ser porque hoy por hoy aún queda gente en el mundo que no sabe cuántas son dos más dos, lo que no es motivo para tenerla en menos.

Cualquiera es muy dueño de expresar la opinión que le merece el contenido de un blog al que se tiene acceso y está abierto a comentarios (dentro de las reglas marcadas por quien lo ha creado), pero como por sus opiniones se infiere que anónimo se considera una persona culta e instruida, imagino que sabrá expresar lo mismo con sensibilidad y tacto.

29/9/06 12:20  
Anonymous Blanca Miosi dijo...

Estimado Prometeo:
¡Qué áridas y fatuas son las discusiones cuando no llevan hacia otro lado que no sea el tener la última palabra! Dejemos pues que los que no se encuentran a gusto en esta página, ni con lo que usted dice, tomen su propio rumbo y se despidan sin azotar la puerta.
Probablemente haya quien no encuentre nada importante que leer aquí, pero yo sí he encontrado y mucho, y si como usted dice es escritor y está dentro del mundo editorial, no seré yo quien juzgue sus motivos para haber decidido contar lo que allí ocurre.
Considero su decisión más que cobardía una gran valentía.
Agradezco la oportunidad de abrirnos los ojos respecto a los concursos, editoriales, y cualquier otra información que yo sí considero de interés.
Atentamente,
Blanca Miosi (no es un nick, no acostumbro usarlos)

22/10/06 16:04  

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