Miserias Literarias

Desgranando el agusanado mundillo editorial

29 agosto 2006

La cultura del marketing o el marketing de la cultura

El boca-oreja es un concepto muy bien valorado. El sueño de todo escritor que se precie es que sus textos adquieran notoriedad por el reconocimiento y las recomendaciones de sus lectores y que terminen convirtiéndose en long-sellers en lugar de best-sellers. Pero en España se producen en torno a 65.000 lanzamientos editoriales por año —aunque muchos de ellos sean reediciones, revistas, catálogos o ediciones no venales— y para que un nuevo lanzamiento logre destacar y cobrar entidad en el mercado literario, ineludiblemente, debe recurrir a los medios especializados —y a veces incluso a los no tan especializados— que deben hacerse eco de su salida. Recordemos los axiomas fundamentales del negocio editorial: edición, distribución y marketing. En una parte del proceso debe existir alguien que te ayude a separar el grano de la paja y que, con su acertado criterio, te guíe a través del maremagnum, evidenciándote el valor literario de algo que a ti, entre tanta oferta, haya podido pasarte desapercibido. Y con ese loable —a priori— fin, se supone que funcionan multitud de suplementos y revistas de contenido cultural que todos conocemos. Y tendemos —aunque cada vez menos— a confiar en su criterio.

La indignidad de la cuestión surge cuando se comprueba que dicho apoyo mediático, salvo muy honrosas excepciones, no se ajusta al valor cualitativo e intrínseco de la obra reseñada sino que se pacta «a tanto la pieza» obviando la mucha o poca calidad literaria de dicho texto. Incluso podría citar cifras y nombres. Y no es que me moleste la existencia de la publicidad pagada —cada uno hace con sus dineros lo que estime procedente— pero lo que, en buena lid y en su justo contexto, debería ser un dinero invertido en contratar media página, robapágina, faldón o módulo de publicidad en cualquier diario de tirada nacional, se invierte en cenas, viajes y regalos varios destinados a determinados adalides de la cultura y generadores de opinión que se las gastan de independientes, de entendidos y de connoiseurs. Lo más sangrante es que esos mismos elementos, al más mínimo rumor acerca de sus prevaricaciones, tienen la osadía de espetarte, con actitud muy digna, que sus conocimientos y su criterio es preclaro y acertado hasta el extremo de haber llegado a hacer de la cultura su profesión y de ganarse la vida con ello. Como si esa circunstancia les concediese algún viso de honorabilidad.

Sí que entienden, sí. Del color del billete que se guardan en el bolsillo. Y que conste. A estas alturas de la película, no me considero un meapilas y ni me escandaliza ni me ofende el mercadeo persa pero me molesta sobremanera que dichos individuos amparen sus fechorías en conceptos tan respetables como, por ejemplo, la calidad literaria.

5 Comentarios

Anonymous Un amigo dijo...

Eso de actuar de francotirador contra todos no siempre es una opción juiciosa.

Ten mucho cuidado no sea que, con el tiempo, se termine descubriendo quién eres y la próxima vez que pretendas publicar, estas cosas te pasen factura.

29/8/06 14:16  
Anonymous Anónimo dijo...

La teoría del crítico “vendido” al euro contaminante, se extiende por los círculos que podríamos denominar el lumpen literario, con una fuerza tan estimable que ningún escritor incipiente o mal vendido parece poner en duda.
Muchos hemos leído la “demostración” contumaz de “La Fiera Literaria” contra ciertas obras, procurando demostrar, con puntilloso detalle, los fallos lingüísticos de aquellos alabados por bien conocidos suplementos culturales: esta coma indebida de aquí, aquel sustantivo erróneo de allá.
Mi inocente duda es la siguiente:
¿Una novela que te entretiene desde la primera hasta la última página, es maldita debido al uso de cuatro adjetivos inadecuados, cinco sustantivos vulgares y diez errores de sintaxis o de puntuación?

29/8/06 18:49  
Blogger Prometeo dijo...

Le puedo asegurar, querido amigo que el concepto del crítico "vendido" puede ser cualquier cosa menos una teoría. Y no es tan sólo una pataleta de "escritor incipiente" como también es cierto que existen algunas honrosas excepciones en dicho patrón. Pero existir, existe. Y de forma más extendida de lo que puede suponerse. Se lo puedo asegurar

Lo de "La fierra literaria" es el otro extremo de la misma cuerda. Yo tampoco comulgo al cien por cien con tan puntilloso detalle de sus "críticas acompasadas" -aunque he de reconocer que me divierto mucho con la labor del señor Clandestino Menendez a quien tengo el gusto de conocer-.

Respecto a su inocente duda, le responderé aludiendo a uno de los párrafos de mi entrada dedicada a los talleres literarios: "...Lo verdaderamente importante es lo que sentimos y lo que albergamos, la historia que llevamos dentro pugnando por salir y no necesariamente la forma en que la narramos...". En absoluto una novela deficientemente escrita debe contener por fuerza una mala historia. Puede ocurrir -y ocurre muy a menudo- todo lo contrario. Lo que sí es cierto es que suele ser deseable que además de una historia envolvente, esta esté escrita de una forma correcta, atractiva y acorde a las circunstancias que se nos pretende narrar. Y que lo contrario actúa en detrimento de esa propia historia, por muy maravillosa que sea.

Espero que eso haya contestado a su pregunta. De no ser así, estaré encantado de ampliarle mis puntos de vista.

Un saludo,
Prometeo

29/8/06 23:09  
Anonymous La niña que riega la albahaca dijo...

Con que coherencia y serenidad trata todos los temas.
Qué bueno encontrarle porque leerle es un lujo,gracias.

30/8/06 11:37  
Blogger Juan de Axue dijo...

No sé que significará paro los demás, pero en lo que a mi respeta ha sido un gran descubrimiento encontrar este blog.
Espero, casi le ruego, Prometeo, que continue escibiendo aquí.
No hay nada más beneficioso para lo noveles que la opinión sincera de alguien del gremio que te ayude a separar el grano de la paja.
Gracias, de corazón.

30/8/06 22:21  

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